Regularizará Obama a casi 5 millones de indocumentados
Posted by: Unknown Posted date: 10:05 a.m. / comment : 0
Las acciones de alivio migratorio que el presidente Barack
Obama anunciará esta noche eliminarán temporalmente la amenaza de deportación
para casi 5 millones de indocumentados residentes en el país, siempre y cuando
califiquen para estos beneficios, informó hoy la Casa Blanca.
Las medidas incluyen la ampliación del Programa de Acción
Diferida (DACA, siglas inglés) y la creación de uno nuevo; facilidades para
reunificar a familias, para que estudiantes de algunas categorías puedan
trabajar en el país y para potenciales empresarios que generen más empleos.
Un alto funcionario del gobierno de Obama explicó que las
acciones que el mandatario anuncie descansarán en tres pilares: aplicación de
la ley, acción diferida o suspensión temporal de deportaciones, y cambios en el
sistema de migración legal.
“La primera línea de defensa es en la frontera, y el
secretario de Seguridad Interna (DHS), Jeh Johnson, aplicará una nueva
estrategia sobre cómo utilizar mejor los recursos en la frontera”, explicó el
funcionario, quien habló con periodistas bajo reserva de anonimato.
Como resultado de esta revisión, Johnson definirá con mayor
precisión las prioridades de las políticas de detenciones, que se enfocarán
ahora en personas convictas de delitos serios, así como indocumentados de nuevo
arribo, “y eso refleja que la frontera se mantiene como una prioridad alta”,
apuntó.
Además se remplazará el programa Comunidades Seguras que
permite a policías locales realizar tareas de agentes migratorios, con el fin
de “maximizar la cooperación con gobiernos locales y estatales” y “asegurarnos
de que vamos a dedicar nuestros recursos para deportar gente convicta de
crímenes serios”.
Johnson ampliará igualmente el programa de suspensión
temporal de deportaciones, conocido como acción diferida en dos vertientes.
La primera eliminará el límite de edad que existe hasta
ahora, “de modo que cualquier gente que llegó antes de los 16 años de edad, no
tiene antecedentes criminales y arribó antes de la fecha límite, podrá ahora
calificar para esta protección”, explicó.
Notimex
DISCURSO ÍNTEGRO DE BARACK OBAMA
Conciudadanos, esta noche, me gustaría hablarles acerca de la
inmigración.
Durante más de 200 años, nuestra tradición de acoger a los
inmigrantes de todo el mundo nos ha dado una enorme ventaja sobre otras
naciones. Nos ha mantenido jóvenes, dinámicos y emprendedores. Ha modelado
nuestro carácter como pueblo con posibilidades ilimitadas, personas no
atrapadas por nuestro pasado, sino capaces de reinventarnos como queramos.
Pero hoy en día, nuestro sistema de inmigración no funciona,
y todos lo saben.
Las familias que entran en nuestro país de la manera correcta
y respetan las reglas ven como otros las incumplen. Los dueños de negocios que
ofrecen a sus trabajadores buenos salarios y beneficios ven a la competencia
explotar inmigrantes indocumentados pagándoles mucho menos. A todos nosotros
nos ofende que cualquiera se lleve todas las recompensas de vivir en Estados
Unidos sin cumplir con las responsabilidades que acarrea vivir en Estados
Unidos. Y los inmigrantes indocumentados que desesperadamente quieren abrazar esas
responsabilidades no ven más opción que permanecer en las sombras, o
arriesgarse a que sus familias se vean separadas.
Ha sido así durante décadas. Y durante décadas, no hemos
hecho mucho al respecto.
Cuando asumí el cargo, me comprometí a arreglar este sistema
de inmigración que no funciona. Y empecé haciendo lo que pude para asegurar
nuestras fronteras. Hoy en día, contamos con más agentes y tecnología
desplegados para asegurar nuestra frontera sur que en cualquier otro momento de
nuestra historia. Y en los últimos seis años, los cruces ilegales de la
frontera se han reducido en más de la mitad. A pesar de que este verano, hubo
un breve repunte en los niños no acompañados que se aprehendieron en nuestra
frontera, el número de esos niños es ahora en realidad menor de lo que ha sido
en casi dos años. En general, el número de personas que tratan de cruzar
nuestra frontera ilegalmente está en su nivel más bajo desde la década de los
70. Esos son los hechos.
Mientras tanto, he trabajado con el Congreso en una solución
integral, y el año pasado, 68 demócratas, republicanos e independientes se
unieron para aprobar un proyecto de ley bipartidista en el Senado. No era
perfecto. Era un compromiso, pero reflejaba el sentido común. Habría duplicado
el número de agentes de la patrulla fronteriza, mientras ofrecía a los
inmigrantes indocumentados un camino hacia la ciudadanía si pagaban una multa,
comenzaban a pagar impuestos y volvían al final de la fila. Y expertos
independientes dijeron que ello ayudaría a crecer nuestra economía y reducir
nuestro déficit.
Si la Cámara de Representantes hubiese permitido a ese tipo
de proyecto de ley una simple votación a favor o en contra, habría sido
aprobado con el apoyo de ambos partidos, y hoy en día sería la ley. Pero
durante un año y medio, los líderes republicanos de la Cámara se han negado a
permitir esa simple votación.
Sigo creyendo que la mejor manera de resolver este problema
es trabajar juntos para aprobar ese tipo de ley de sentido común. Pero hasta que
eso ocurra, hay medidas que tengo la autoridad legal para tomar como Presidente
-los mismos tipos de medidas adoptadas por presidentes demócratas y
republicanos antes que yo- que ayudarán a que nuestro sistema de inmigración
sea más justo y más adecuado. Esta noche, estoy anunciando esas
medidas.
En primer lugar, construiremos sobre nuestro progreso en la
frontera con recursos adicionales para nuestras fuerzas del orden público para
que puedan detener el flujo de cruces ilegales, y acelerar el retorno de
aquellos que crucen.
En segundo lugar, haré que sea más fácil y más rápido para
los inmigrantes altamente cualificados, licenciados y empresarios quedarse y
contribuir a nuestra economía, como han propuesto muchos líderes empresariales.
En tercer lugar,
tomaremos medidas para hacer frente de manera responsable a los millones de
inmigrantes indocumentados que ya viven en nuestro país.
Deseo decir algo más acerca de este tercer asunto, ya que
genera más pasión y controversia. A pesar de que somos una nación de
inmigrantes, también somos una nación de leyes. Los trabajadores indocumentados
incumplieron nuestras leyes de inmigración, y creo que deben rendir cuentas
-especialmente aquellos que pueden ser peligrosas. Por eso, en los últimos seis
años, las deportaciones de delincuentes han aumentado hasta un 80 por ciento. Y
es por eso que vamos a seguir concentrando los recursos de aplicación del orden
público en las amenazas reales a nuestra seguridad. En los delincuentes, no en
las familias. En los criminales, no en los niños. En los miembros de pandillas,
no en una madre que está trabajando duro para mantener a sus hijos. Daremos
prioridad, como lo hace cada día la aplicación de ley.
Pero incluso mientras nos centramos en la deportación de
criminales, el hecho es que millones de inmigrantes -en todos los estados, de
toda raza y nacionalidad- todavía vivirán aquí ilegalmente. Y seamos honestos
-rastrear, detener y deportar a millones de personas no es realista. Cualquiera
que sugiera lo contrario no está siendo sincero. Tampoco es lo que somos como
personas que viven en Estados Unidos. Después de todo, la mayoría de estos
inmigrantes han estado aquí mucho tiempo. Trabajan duro, a menudo en empleos
difíciles y de baja remuneración. Mantienen a sus familias. Rezan en nuestras
iglesias. Muchos de sus hijos han nacido en Estados Unidos o han pasado aquí la
mayor parte de sus vidas, y sus esperanzas, sueños y patriotismo son los mismos
que los nuestros.
Como mi predecesor, el Presidente Bush, dijo hace tiempo:
“Son parte de la vida de Estados Unidos”.
Ahora, la cuestión es esta: esperamos que la gente que vive
en este país siga las reglas. Esperamos que aquellos que se meten en la fila no
serán recompensados injustamente. Así que vamos a ofrecer lo siguiente: Si
usted ha estado en Estados Unidos por más de cinco años; si tiene hijos que son
ciudadanos de EE. UU. o residentes legales; si se inscribe, se comprueba que no
tiene antecedentes penales, y está dispuesto a pagar la parte de impuestos que
le corresponde, entonces podrá pedir quedarse en este país de manera temporal
sin temor a ser deportado. Podrá salir de la oscuridad y tener todo en regla.
De eso se trata esta oportunidad. Ahora, aclaremos lo que no
se ofrecerá. No será aplicable para nadie que haya entrado a este país en fecha
reciente. No será aplicable para nadie que venga a Estados Unidos de manera
ilegal en el futuro. No otorga ciudadanía ni el derecho de quedarse aquí de
manera permanente ni ofrece los mismos beneficios que reciben los ciudadanos –
sólo congreso lo puede hacer. Lo único que estamos ofreciendo es no deportarlo.
Sé que algunas personas que critican esta medida la llaman
amnistía. Sin embargo, no lo es. Amnistía es el sistema de inmigración que
tenemos hoy en día: millones de personas que viven aquí sin pagar sus impuestos
ni acatar las leyes, mientras que los políticos utilizan este problema para
asustar a la gente y acumular votos en tiempo de elecciones.
Eso es la verdadera amnistía: dejar este sistema que no
funciona como está. Una amnistía masiva sería injusta, pero una deportación
masiva sería tanto imposible como contraria a nuestro carácter. Lo que estoy
describiendo en este momento es responsabilidad; una estrategia con mucho
sentido que alcanza un punto medio: Si reúne las condiciones, puede salir de
las sombras y hacer todo conforme a la ley. Si es un delincuente, será
deportado. Si tiene pensado entrar a Estados Unidos de manera ilegal, acaban de
aumentar las posibilidades de que lo capturen y envíen de regreso.
Las medidas que estoy tomando no solamente son legítimas,
sino que son el tipo de medidas que cada uno de los presidentes republicanos y
demócratas ha tomado en la última mitad del siglo. Tengo una sola respuesta
para aquellos integrantes del Congreso que cuestionan mi autoridad para lograr
que nuestro sistema migratorio funcione mejor, o cuestionan mi sensatez en
actuar cuando el Congreso no lo hizo: Aprueben un proyecto de ley. Quiero
colaborar con ambos partidos para que se apruebe una solución legislativa con
mayor permanencia. Las medidas que tomo ahora ya no serán necesarias el día en
que firme ese proyecto de ley. Mientras tanto, no permitan que un desacuerdo en
cuanto a un solo problema sea el motivo de ruptura con respecto a todos los
problemas. Así no es como funciona nuestra democracia, y no hay duda alguna del
Congreso no debería cerrar de nuevo nuestra administración simplemente porque
no estamos de acuerdo en esto. Las personas que viven en Estados Unidos están
cansadas de que todo se paralice. Lo que he necesita nuestro país de nosotros
en este momento es un objetivo común: un propósito superior.
La mayoría de las personas que viven en Estados Unidos apoyan
los tipos de reformas de las que hemos hablado esta noche. No obstante,
entiendo la disconformidad que algunos de ustedes en casa. Millones de
nosotros, incluido yo mismo, descendemos de familias que han estado en este
país por generaciones, tenemos ancestros que trabajaron muy duro para ser
ciudadanos. De manera que no nos gusta la noción de que cualquiera pueda
obtener un pase gratis para ser ciudadano de Estados Unidos. Sé que a algunos
les preocupa que la migración cambiará el tejido que nos caracteriza, o que
habrá menos trabajos, o que perjudicará más a las familias de clase media en un
momento en el que ya sienten que no les ha ido muy bien por más de una década.
Tengo presentes sus inquietudes. Sin embargo, estas medidas no ocasionarán lo
anterior. Nuestra historia y los hechos muestran que los inmigrantes son una
ventaja neta para nuestra economía y nuestra sociedad. Así que creo que es
importante que todos de nosotros tengamos este debate sin poner en duda el
carácter del otro.
Porque a pesar de todos los desacuerdos en Washington,
tenemos que recordar que este debate se trata de algo más grande. Se trata de
lo que somos como país, y que queremos ser para las generaciones futuras.
¿Somos una nación que tolera la hipocresía de un sistema en el
que los trabajadores que recogen nuestra fruta y que tienden nuestras camas
nunca tienen la oportunidad de estar bien con la ley? ¿O somos una nación que
les da una oportunidad de compensar, asumir responsabilidad, y dar un mejor
futuro a sus hijos?
¿Somos una nación que acepta la crueldad de alejar a los
niños de los brazos de sus padres? ¿O somos una nación que valora las familias,
y trabaja para mantenerlos juntos?
¿Somos una nación que educa a los mejores y más brillantes en
nuestras universidades del mundo, solo para enviarlos a casa para crear
empresas en los países que compiten contra nosotros? ¿O somos una nación que
fomenta que se queden para crear trabajos, empresas e industrias aquí en
Estados Unidos?
De eso se trata este debate. Necesitamos algo más que
política cuando se trata de la inmigración; necesitamos debate congruente,
reflexivo y compasivo que se enfoca en nuestras esperanzas, no nuestros miedos.
Sé que la política de este tema conlleva varias dificultades.
Pero permítanme decirles por qué he llegado a sentirme tan fuertemente sobre
este tema. En los últimos años, he visto la determinación de los padres
inmigrantes que trabajaban dos o tres trabajos, sin recibir ni un centavo del
gobierno, y en de riesgo en todo momento de perderlo todo, solo para construir
una mejor vida para sus hijos. He visto la angustia y la ansiedad de los niños
cuyas madres podrían ser alejadas de ellos por no tener la documentación
adecuada. He visto la valentía de los estudiantes que, a excepción de las
circunstancias de su nacimiento, son tan estadounidenses como Malia o Sasha,
valientemente salen como indocumentados con la esperanza de poder hacer una
diferencia en un país que aman. Estas personas, nuestros vecinos, nuestros
compañeros, nuestros amigos, no vinieron aquí de oportunistas o para obtener
una vida fácil. Ellos vinieron a trabajar, estudiar, y servir en nuestras
fuerzas armadas, y sobre todo, contribuyen al éxito de Estados Unidos.
Mañana, viajaré a Las Vegas y me reuniré con algunos de estos
estudiantes, incluyendo una joven mujer llamada Astrid Silva. A Astrid la
trajeron a Estados Unidos cuando tenía cuatro años de edad. Sus únicas
posesiones eran una cruz, su muñeca y su vestido con volantes que llevaba
puesto – un vestido que su madre ha hecho. Cuando comenzó la escuela, no
hablaba nada de inglés. Para ponerse al nivel de los otros niños, ella leía el
periódico y miraba PBS; y así se convirtió en una buena estudiante. Su padre
trabajaba como jardinero. Su madre limpiaba la casa de otras personas. Ellos no
la dejaban presentar a Astrid una solicitud para ingresar a una escuela
especializada de tecnología por temor a que los trámites revelaran que ella era
un inmigrante indocumentada; por lo que ella presentó la solicitud a espaldas
de sus padres e ingresó. Sin embargo, ella generalmente vivió en las sombras,
hasta que su abuela, quien venía de visita todos los años desde México,
falleció y ella no pudo viajar al funeral sin el riesgo de ser descubierta y
deportada. Fue en ese momento que decidió abogar por ella misma y por otros
como ella; y hoy Astrid Silva está un estudiante de colegio trabajando para
obtener su tercer título.
¿Somos una nación que echa a un inmigrante esperanzado que se
esfuerza como Astrid o somos una nación que encuentra una manera de darle la
bienvenida? Las Escrituras nos dicen que no debemos oprimir al
inmigrante, porque conocemos el corazón de un inmigrante, ya que una vez fuimos
inmigrantes.
Mis conciudadanos, nosotros somos y siempre seremos una
nación de inmigrantes. Nosotros también una vez fuimos inmigrantes. Y si
nuestros antepasados fueron inmigrantes que cruzaron el Atlántico, o el
Pacífico o el Río Grande, simplemente estamos aquí porque este país les dio la
bienvenida y les enseñó que ser estadounidense va más allá de cómo nos vemos o
de nuestros apellidos o qué religión que practicamos. Lo que nos hace
estadounidenses es nuestro compromiso compartido de un ideal; que todos somos
creados iguales, y que todos tenemos la oportunidad de hacer de nuestra vida lo
que deseamos.
Ese es el país que
nuestros padres, abuelos y generaciones antes que ellos construyeron para
nosotros. Esa es la tradición que debemos mantener. Esa es la herencia que
debemos dejar para los que están por venir.
Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a este país
que tanto amamos
Fuente: Eje Central
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